Lo que más frecuente escuchamos en los días en que vivimos es lo malo que está la economía. Lo único que necesitamos es ver cualquier programa de noticias o de actualidades o escuchar la radio para que constantemente se nos informe lo malo que está la economía.
En este ambiente es bien fácil perder fe en el futuro y en nuestras habilidades, renunciar a nuestra pasión y concentrarse en sobre vivir.
Cada vez que parece verse un poco de luz al final del túnel algo ocurre para empañar ese rayo de esperanza. A diario nos roban la pasión por la vida y nuestro diario vivir se convierte en una rutina siniestra en la espera de algún milagro.
Sin embargo, a la misma vez de que existen muchos retos ante nosotros, estamos ante una coyuntura histórica revolucionaria llena de grandes oportunidades para aquellos con visión y tenacidad.
El mercado está siendo transformado brutalmente de un mercado de masas a uno de micro mercados con una larga lista de opciones.
Google está conectando como nunca antes compradores con vendedores de manera más eficiente y económica a través de las distancias. Por ejemplo, quien diseño mi logo fue un diseñador de Hong Kong. Este acceso global me permitió nutrirme de las experiencias y preferencias culturales de mi diseñador lo cual trabajó para mi beneficio.
El manufacturar artículos no es un obstáculo físico sino conceptual.
La web está abriendo puertas a mercados globales, no a las grandes compañías sino a las micro empresas.
Intercambiar información crea valor mientras que los productos se están abaratando. Se requiere menos empleados para generar más valor.
Antes nuestros ojos (a veces incrédulos) una nueva economía se está levantando, con nuevos participantes y nuevas formas de crear valor y acezar el mercado.
Existen problemas y desfases en esta revolución económica? Claro que si. Como todo nacimiento, hay dolor e incertidumbre y riesgo.
Si embargo, las oportunidades ante nosotros son históricas para esta generación. Existen grandes oportunidades para todo aquél que se atreva a agarrar al toro por los cuernos. Para aquél que se atreva a crear su demanda, a desarrollar un nuevo producto, a perseguir una nueva idea o forma de hacer algo. Para aquellos que renuncien a la mediocridad y se dediquen a satisfacer las necesidades de otros. Que se atrevan a cambiarlo todo. Es una revolución!
Pero como toda revolución, no es una solución, nada está garantizado, esto es una oportunidad de descubrir nuevas formas de resolver problemas y crear demanda. La vieja economía te decía: tiempo + educación + obediencia = estabilidad. Ya esto no es tan así. La nueva economía te da la oportunidad de arriesgarte e impactar al mundo.
Pero si estás buscando una receta, un mapa, no has entendido el nuevo mundo ni las demandas de esta revolución. En la vieja economía era repetición + administración de resultados = ganancias. La naturaleza de la nueva economía es diferente, es lo opuesto: si alguien puede decirte como hacer las cosas es muy tarde.
En el 1924 Walt Disney invitó a uno de sus grandes amigos de Kansas a que se le uniera en Hollywood para crear un estudio de animación. Al final de la carta, como posdata, Disney le dice que aunque le entregara la ciudad de Kansas City para vivir el prefería permanecer en Hollywood. Y en letra grande de su puño y letra, Disney le dice: “No titubees, Hazlo ya!”.
No estamos en el 1924 ni en Hollywood. Estamos en Puerto Rico 2011. En el medio de una depresión económica, en un país que se hunde en mala administración política y en un descalabro moral. Estoy seguro que donde quiera que se encuentre el lector de estas lineas la situación es similar. Es suficiente para rendirse y salir corriendo. Sin embargo, estamos en el medio de una revolución económica que está trastocando y cambiando todos los paradigmas que conocíamos y fundamentábamos nuestras vidas. Y en esta revolución hay una misión para tí, si decidas aceptarla, para hacer una diferencia. O puedes decidir vivir frustrado. Tu decides.
Bienvenidos a la Revolución!



