Todo empresario es, hasta cierto punto, empecinado, testarudo, terco. Resiste el cambio y protege sus procesos y métodos establecidos y probados. Y hasta cierto punto, tiene que ser así. De lo contrarió no lograría llegar muy lejos en el mundo de los negocios.
Las ideas nuevas, aun las excelentes, siempre son resistidas.
Cuando los carritos de compra del supermercado fueron inventados los dueños de supermercados tuvieron que contratar modelos para que caminaran por la tienda empujando el carrito de compra. Los clientes, por miedo a lo nuevo y al cambio se resistían. Ellos estaban siendo empecinados por temor y los comerciantes empecinados por la necesidad de aumentar sus ganancias.
En ocasiones podemos ser empecinados, testarudos por nuestro ego. Cuántas compañías se han visto forzadas a cerrar sus operaciones por no querer probar formas nuevas. Su ego le impidió salirse de su forma de operar y hacer negocios. Después de todo, concluyen ellos, les ha servido bien por tantos años, por que cambiar?
Por ejemplo, compañías nuevas utilizan herramientas como Twitter o facebook para adelantar los intereses de sus negocios mientras que las compañías testarudas no por que para ellos el tener que aprender cosas nuevas es un paso hacia atrás. Es tener que aceptar que alguien más nuevo sabe más que ellos y que su experiencia ya no cuenta. El aceptar cambio lacera demasiado su ego y el cambio es inaceptable. Lamentablemente, el ego de estos empresarios los dejó mal preparados para enfrentarse a los cambios en la economía y sufrieron perjuicios irreparables a sus negocios.
Hay otro tipo de empecinamiento que nace de la visión. De un convencimiento que la idea o proyecto en el que estás trabajando es viable y hasta revolucionario mientras los demás no lo ven. Esto es una de las formas más válidas e importante de empecinamiento, terquedad ya que es a la que lleva a cambios que transforman nuestra forma de vida y hacen un mejor mundo. Apple es un ejemplo de este tipo de compañía, al igual que lo es Dell, entre otras.
La historia más impactante de este tipo de empecinamiento es la historia Bíblica de Noe. Se dedico a construir una arca por muchísimos años en la creencia de que Dios iba a causar una gran inundación. Esto es significativo ya que hasta ese momento, no había llovido en la tierra. Noé continuó construyendo en su empecinamiento basado en la convicción de lo que Dios le dijo era cierto y le permitió resistir las burlas e insultos de sus vecinos y conciudadanos.
Este tipo de terquedad, la basada en convicción y en que uno está haciendo lo correcto es lo que sostuvo y motivó a personas como Martin Luther King, Gandhi, Madre Teresa, Leonardo Da Vinci, Steve Jobs, y muchos otras personas que no sólo han dejado su marca en la historia sino que la han transformado y moldeado el mundo en que vivimos.
Este empecinamiento basado en convicción, en la visión de futuro, son el mejor tipo de empecinamiento y es lo que nos lleva a revolucionar y mejorar.
Pero hay que ser honesto con uno mismo. Ahí radica la clave. reconocer de donde surge nuestro empecinamiento, nuestra terquedad y resistencia al cambio. Está basado en un sueño o visión que tu puedes hacer realidad o está basado en temor o en tu ego. No subestimes el poder de tu ego ya que puede llevar tu negocio a la quiebra rápidamente. Por otro lado, nunca subestimes nuestra habilidad de auto justificarnos. Declarar que una idea no es buena y no ser empecinado sobre ideas buenas también puede causar el estancamiento de tu negocio.



